¡Me quiero y me acepto como soy! ¡Te quiero no porque te necesite sino porque he elegido hacerlo!

 

"Yo no he venido a este mundo a cumplir tus expectativas.

 

Tú no has venido a este mundo a cumplir mis expectativas.

 

Yo hago lo que hago. Tú haces lo que haces.

Yo soy yo, un ser completo aún con mis carencias.

Tu eres tú, un ser completo aún con tus carencias.

 

Si nos encontramos y nos aceptamos, si nos aceptamos y nos respetamos, si somos capaces de no cuestionar nuestras diferencias y de celebrar juntos nuestros misterios, podremos caminar el uno junto al otro.

 

Si eso es posible puede ser maravilloso, si no, no puede remediarse.

 

Falto de amor a mí mismo cuando en el intento de complacerte me traiciono.

 

Falto de amor a ti cuando intento que seas como yo quiero en vez de aceptarte como realmente eres.

 

Tú eres Tú y Yo soy Yo”

 

Este bello texto fue escrito por Fritz Perls, padre de la Psicología Gestalt,  y su esposa Lore Posner.

 

Nos explican de una forma sencilla pero muy potente la esencia de las relaciones humanas, poniendo el acento en dos pilares fundamentales: la  aceptación incondicional a uno mismo, con todas tus luces y sombras, y la aceptación del otro tal y como es sin pretender cambiarlo.

 

Se trata de buscar el equilibro entre el amor a uno mismo y el amor al otro.

 

Es necesario que vayan unidos, uno sin otro hará la que la relación termine en un vínculo disfuncional. Un amor sano implica tolerancia, cuidado mutuo, intimidad, deseo y compromiso.

 

No existen las parejas perfectas, los conflictos son parte de la vida y de las relaciones humanas, por ello, su resolución constructiva resulta fundamental para conseguir cohesión y bienestar emocional. Que las diferencias no sirvan para alejarse más sino todo lo contrario, para crecer y enriquecerse como persona y como pareja. 

 

 

El amor es recíproco, si uno da pero no recibe llega un momento en el que el amor se muere, es necesario que ambos lo cuiden y alimenten.

 

Desea al otro que tenga un buen día acompañado de un abrazo y un beso, envía un mensaje inesperado, un regalo simbólico peculiar… hazlo especial y único… no un rito y una rutina sin mimo y ternura…

 

¿Cuándo fue la última vez que sentiste cariño y afecto en los brazos del otro? ¿Hace cuánto que no te despiertas entrelazado y rodeado al cuerpo de tu pareja? Los vínculos afectivos mejoran y se afianzan cuando ambos miembros se ocupan mutuamente del bienestar del otro.

 

Ese es el gran secreto para mantener relaciones sanas; dar y ofrecer reforzadores a través de la afectividad y el cariño… sentir que el otro te escucha y te entiende… el resto viene sólo. 

 

Ante la pregunta ¿Me necesitas, cariño?”, la respuesta es “No, te prefiero”, que es lo mismo que decir “Elijo estar contigo”. Necesitar a alguien equivale a no tener bienestar si no obtienes lo que quieres.

 

Preferir implica haber elegido entre diversas opciones. Cuando eliges, no lo haces basado en la carencia, el vacío, el déficit...  Buscamos personas que cumplan nuestras expectativas y que nos hagan felices.

 

Las expectativas no realistas fomentan malestar y desequilibrio emocional ya que esperar que sea el otro quien te proporcione felicidad es muy aventurado. El bienestar emocional empieza en uno mismo y no en el otro.

 

Una pareja es sana y robusta cuando los dos miembros que la componen se sienten completos, o lo que es lo mismo, desean vivir en pareja pero no lo necesitan ya que no esperan que sea el otro quien complete aquello que les falta. 

 

 

 

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.

 

No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas con la responsabilidad de completar lo que nos falta”.

 

John Lennon

 

 

 

El amor de pareja no lo justifica todo. En el amor los límites son imprescindibles. Para amar no tienes que renunciar a tu esencia, a lo que eres.

 

El amor sano es horizontal, respetuoso, recíproco y autónomo… Las películas y las canciones nos venden la idea del amor romántico, una creencia muy arriesgada y comprometida, y a veces muy internalizada e interiorizada.

 

Rompe con los estereotipos de esta forma de amor en la que no importa lo que ocurra en la pareja, no importa lo que la otra persona haga, todo es aceptable y perdonable porque el amor está por encima de todo y cuando hay amor, todo se supera y se perdona.

 

El amor saludable muy poco tiene que ver con este tipo de amor. Cuando no te quieres a ti mismo comienzan las dependencias y los apegos insanos apoyados en creencias como: “Haría cualquier cosa por ti” “Hagas lo que hagas te amaré siempre" “Sin ti no soy nadie” “El amor todo lo puede”.

Hay que cuestionar estas creencias que solo limitan y producen malestar ya que existen conductas y actitudes en la pareja tales como engaños, violencia, falta de respeto… que tienen que ser rechazadas de forma frontal y clara. Se trata de revisar nuestras creencias y cuestionar los mitos del amor romántico para construir vínculos basados en la libertad y en el respeto. 

 

Compartir la vida con otra persona implica conocer y convivir con la parte bonita del otro y la parte que no te gusta tanto. Respeta esa parte que no te gusta y no intentes cambiarla. La forma de solucionarlo no es que el otro cambie y deje de ser quien es, sino reconocer que lo que te incomoda del otro te dice mucho sobre ti mismo.

 

Buda dice “Todo lo que te molesta de otros seres es sólo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo”. Apoyar y ayudar no es cambiar al otro como a mí me gustaría, sino entender lo que el otro necesita, poniéndome en su lugar. Evita guerras de poder, emplea la estrategia opuesta que es cooperar para caminar y superar juntos las dificultades que se van presentando.

 

Como en todas las parejas habrá momentos tensos y crisis emocionales pero con diálogo, empatía y negociación, se pueden abordar y salir reforzados, llegando a pactos y alianzas positivas para los dos.

 

Es fundamental tener presente que en una negociación hay que perder algo para ganar más y que ceder no es perder. Sin concesiones no hay negociación, se trata de llegar a una solución conjunta y positiva para los dos.

 

 

 

 

“El buen amor es de ida y vuelta: te quiero y me quiero, te cuido y me cuido, te respeto y me respeto. No necesitas destruir para amar”

 

Walter Riso

 

El otro es quién es, y aceptar la parte que no te gusta puede ser todo un reto.

 

El amor con respeto implica no cambiar aquello que no te gusta, implica todo lo contrario… aceptar e integrar esa parte y aprender a convivir con ella. Uno no tiene el derecho a cambiar al otro a su gusto, pero sí puede replantearse la relación de pareja ¿me compensa y me aporta este vínculo afectivo con esta persona? Y por supuesto, la respuesta puede ser no.

 

 

¿Te encuentras atascado en tu relación de pareja? ¿Tienes dudas sobre si estas con la persona adecuada? ¿Quieres introducir cambios, mejorar tu bienestar y tu vida en pareja?  ¿Deseas darle un giro a tu vida?

 

 

El cambio es posible, da el primer paso y ponte en contacto conmigo! ¡Sí quieres, puedes! 

 

Francisco Javier Zamora


 

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