¿CUÁNDO ACUDIR AL PSICÓLOGO?

 

 

A pesar de que hoy en día ya no está tan mal visto ir al psicólogo, se sigue pensando que acudir a él es “cosa de locos”, sin embargo, todos tenemos problemas en la vida diaria que, a veces, nos es difícil solucionar. No depende tanto del problema o la situación concreta por la que se está pasando, sino por el grado en el que éste afecta a la persona o el grado de competencia que se siente para hacer frente al problema.

 

Se aconseja acudir a un psicólogo en las siguientes ocasiones:

 

- Cuando la persona siente que no tiene control sobre su día a día. Se experimenta una dificultad en la vida y la persona no sabe o no tiene los recursos necesarios para hacerles frente.

 

- Cuando aparecen determinados síntomas físicos (dolores de cabeza o estómago constantes, por ejemplo) o ataques de pánico (taquicardias, presión en el pecho, sudoración, temblores…).

- No existe control sobre las emociones (llanto, angustia, tristeza, sentimientos de impotencia o desesperanza…).

 

- Cuando la persona tiene pensamientos negativos, catastrofistas u obsesivos que condicionan la vida cotidiana.

 

- Comienzan a presentarse problemas significativos en la relación con otras personas.

 

- Se comienza a abusar de algo o de alguien para intentar aliviar los síntomas, ya sea con el abuso de sustancias (alcohol, drogas o medicación), de la comida, de juegos de azar…

 

- Las dificultades que posee suponen un impedimento para continuar el ritmo habitual de la vida diaria, afectando a diferentes áreas como la social, la familiar o la laboral.

 

- Ha pasado suficiente tiempo como para no considerarlo un hecho puntual.

 

- O simplemente, la persona desea mejorar en algún aspecto de uno mismo, para llevar una vida más satisfactoria.

 

Muchas veces tenemos vergüenza de decir que vamos (o hemos ido) al psicólogo o, quizá esta misma vergüenza ha impedido que vayamos en algún momento de nuestra vida. “¿Qué pensarán los demás de mí si voy a un psicólogo?”, “Seguro que piensan que estoy loco” o “Yo no necesito ir a un psicólogo que no estoy loco” son ejemplos de los pensamientos que pueden abordarnos a la hora de plantearnos acudir, o incluso hablar, de la visita a un psicólogo.

 

Nada más lejos de la realidad. Igual que acudimos a un médico cuando tenemos anginas, debemos acudir a un psicólogo, no sólo cuando tenemos, por ejemplo, síntomas de ansiedad, sino también para poder prevenir un aumento de estos síntomas. Así, un psicólogo es aquel profesional que nos ayuda a modificar nuestra forma de comportarnos en diferentes situaciones, tanto si queremos mejorar nuestra manera de afrontar las cosas, como si buscamos eliminar algún problema concreto.

 

Un psicólogo nos puede ayudar a controlar nuestras emociones (y por tanto, nuestras conductas posteriores), a gestionar el tiempo de forma eficaz, a manejar el estrés, gestionar los conflictos, solucionar problemas, a relajarnos, así como aumentar la confianza en nosotros mismos, o incluso, a aprender habilidades sociales para relacionarnos mejor con los demás…éstas y muchas otras cosas. Así, por acabar con una comparación, un psicólogo sería como un médico de nuestras emociones, nuestras conductas y nuestros pensamientos.

 

¿Por qué tener vergüenza de acudir, si queremos mejorar nuestra salud mental?

 

Desestigmaticemos la figura del psicólogo

 

Si te sientes identificado con algún punto de los descritos anteriormente, no  dudes en consultar.

 

 

Cristina Cabrera

Hablan de Psy@Home...

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